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  Cultura popular infantil
 


CULTURA POPULAR INFANTIL

por Alejandro Hermosilla
 
  
Cuando nos referimos a la Cultura Tradicional Infantil, en su inmediatez pueden saltarnos a la mente trompos, volantines, bolitas, etc, pero la tradición de los niños latinoamericanos, y por ende los chilenos, va mucho más lejos, pues está en estrecha relación con su entorno, en donde además se incluyen los pájaros, el cielo, los árboles, siempre dentro de un contexto lúdico.
            En el caso de las aves, por ejemplo: la loica (sturnus militaris) con su canto anuncia a los caminantes su desgracia de haber sido herida en una riña de pájaros, y alzando su pecho rojo, dice: “¡Con cuchillito fueee!”
            La mitología también está presente, y es convenientemente utilizada por los adultos para controlar a los niños a través del miedo: “El cuco”, “El viejo del saco”, “Las brujas”, “El toro sin cabeza” y muchos otros monstruos que sólo existen en la mente y el corazón de los mayores.
            El quehacer de los infantes en la tradición, está también en la historia de América a través de la explotación, como fue en Chile en las salitreras del Norte Grande donde los niños tenían que trabajar junto a sus padres. Hoy viven una situación similar, pues los vemos en los centros comerciales de consumo masivo, acarreando carros, bolsas y oficiando de empaquetadores. Así también, en cualquier ciudad de América encontramos a niños vendiendo flores, cuidando tumbas en los cementerios, cargando bolsas, en las “ferias libres” transportando verduras en carretores, etc.
            Mientras más escasos sean los recursos económicos de la familia, el niño se torna más creador: aprende a reconocer frutos silvestres y los recolecta; se hace diestro con la honda para cazar; sabe doblar una hoja de árbol para sacarle sonidos musicales; en las noches aprende a mirar el cielo estrellado y establece sus propios códigos de interpretación: si una estrella fugaz cruza el firmamento, es que alguien ha muerto; en la luna llena ve a la Virgen, el Niño, San José y al burro.
            Su imaginación y fantasía lo hacen conocedor de las diferentes manifestaciones de la naturaleza: puede predecir la lluvia al escuchar el canto de una determinada ave, o por las nubes en relación con los cerros.
            Llevo más de 30 años “curioseando” la cultura de los niños de Chile y América, desde Punta Arenas hasta Winnipeg, Norte de Canadá, y reconozco en ellos a seres creativos (cuando se les permite serlos), que saben modelar el barro, que viajan con su imaginación de planeta en planeta, y sin miedos. Los he visto pastorear junto a su flauta de caña en el altiplano chileno, y mirando el cielo y filosofando sobre sus misterios, en la Gran Pradera de Canadá. He aprendido de ellos sus cantos y juegos, su música, sus bromas, sus juguetes.
            Los adultos somos responsables, y culpables, de desarraigarlos de su cultura, al dejarlos, por ejemplo, en manos de los juegos tecnológicos, los que al ser usados indiscriminadamente, sin una debida orientación, fomentan en el niño la agresividad, el consumismo y la desvalorización de su propia cultura tradicional.
 
 
EL HILO DE ORO
 
Vamos jugando al hilo de oro
y al hilo de plata también
que me ha dicho una señora
“que lindas hijas tenéis”. 
 
Yo las tengo, yo las tengo
y las sabré mantener
con un pan que Dios me ha dado
y un vaso de agua también.
 
Yo me voy muy enojado
a los palacios del rey
a contárselo a la reina
y al hijo del rey también.
 
Vuelva, vulva caballero
no sea tan descortés
que de tres hijas que tengo
la mejor se la daré.
 
Esta escojo por esposa
por esposa y por mujer
que más parece una rosa
acabada de nacer.
 
Guárdela usted caballero
guardadita la tendré
sentadita en silla de oro
bordando paños al rey.
 
(Romance infantil recopilado a los niños de la familia Cabrera en Bustamante,
  Ñuble, VIII Región, Bío-Bío).


Alejandro Hermosilla lleva más de 30 años dedicados al rescate y difusión de la cultura infantil latinoamericana, convirtiéndose en un oficioso artesano al fabricar, con sus propias manos, diversos juguetes de madera que han sido expuestos en ferias nacionales y extranjeras. Además ha recopilado cuentos, cantos infantiles (rondas, romances, etc.) los que junto a algunas creaciones de su autoría han dado vida a dos cancioneros y tres producciones discográficas.
         Alejandro, realiza muestras de cantos infantiles y juguetes tradicionales; talleres de danzas chilenas y latinoamericanas y ameniza eventos infantiles.

* Publicado en Revista Literaria Rayentru Nº17 – marzo del 2000 

 
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